lunes, 18 de junio de 2012

El derecho a la queja, la salud y otros


Quería contarles a mi manera lo que me paso desde hace dos semanas. Resulta que en mis horas de ensueño me propongo hacer de mi salud tema principal y como nunca había ido a un hospital de forma sana en cuerpo y alma, emprendí mi labor de forma pura e inconciente de lo que me esperaba. Muchos me tacharan de ingenuo, pero lo que me paso no deja de ser solo una anécdota mas, es mucho mas que eso, quizás muchos de los jóvenes trabajadores se sientan en mis zapatos.

Mi primera opción y por motivos personales, fue el instituto Nacional del Torax. Llegamos a informaciones y como estaba sano, por primera vez pude cerciorarme de aspectos que a veces dejamos por alto. Todo, desde los archivos, hasta la forma de pago, era manual, nada sistematizado, tuvimos (fui con mi hermana) que hacer cola para la ficha y cada persona al menos tardaba 10 minutos, calculen cuanto tarde en la cola si estaba sobre veinte personas. Pero para rematarlo, cuando faltaban 2 personas, nos dicen que ya no existían vacantes. Quisimos pedir reserva para la tarde, y su respuesta fue un no rotundo.

Jocoso aun pero un poco decepcionado, decidí irme a la Caja Nacional.  Como ya estaba curtido con mi primera experiencia, todo seguía igual, pero llegue a hacer mi consulta. Cuando me mandaron a “análisis” y “rayos X”, el aparato de RX estaba mal. Luego fui a análisis, me dieron la hora.  Llego temprano, cuando veo varios pacientes esperando desde horas de gallo, con la misma hora para todos. Para colmo la que atendía llega tarde, quise reclamar, pero grande fue mi sorpresa cuando los mismos pacientes me increparon. Falto poco para que los pacientes hicieran un monumento a la respetada señorita que atendía. Algo curioso era la edad de los que insultaron mi atrevimiento. Todos pasaban de los 60 años.

Pensé que estaba sano, pero talvez, realmente estoy enfermo, porque no puedo pensar como los demás. Talvez debo de estar enfermo hasta las uñas, para poder tener ese sentimiento de gran agradecimiento como para decir “me tratan y maltratan pero me sanaran”. A eso hemos llegado. No tener el derecho a la queja, solo por que así ha sido y así debe de ser por siempre. Quizás por que soy Ingeniero en Sistemas, este sistema de salud me duele más. No se, envejeceremos todos y ¿llegare a ser como la persona que me insultó solo por quejarme?, ¿me acostumbraré?... Solo Dios lo dirá.


Centros de salud: MISION: Trabajar  para la salud de nuestro…. VISION: Seguir siempre así.